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Elaboración del jamón ibérico

Cría y engorde del cerdo ibérico.
El cerdo nace en un entorno natural como es la dehesa, medio en el que se desarrollará toda su vida hasta el sacrificio. Los lechones se alimentan de la leche materna hasta el destete.

Una vez que abandonan esta dieta inicial, comienzan la fase de recría que consiste en el aprovechamiento de “los retales”; bellotas y pastos que han quedado los cerdos mayores que han completado la montanera.  
A partir de aquí se denominan marranos para pasar a primales, que es una etapa donde los escasos recursos naturales, obliga a los cerdos a subsistir con una alimentación muy limitada.
Con esta escasez de alimentos, normalmente coincidiendo con el verano, se consigue que el cerdo ibérico adopte una estructura atlética, por sus múltiples desplazamientos en busca de alimentos. Esto fortalecerá su estructura ósea para que pueda soportar el gran aumento de peso que experimentará en la siguiente fase; La montanera.

La montanera comienza a final de septiembre y consiste en la alimentación del cerdo con los recursos naturales de la dehesa. Principalmente con bellotas de encinas, alcornoque y quejigos, además de hierbas, raicillas y tubérculos. En este periodo el cerdo puede llegar a doblar su peso antes del sacrificio.

El sacrificio del cerdo ibérico
Después del sacrificio, los animales se abren en canal y se despojan del paquete intestinal y estomacal y resto de elementos sobrantes.

El despiece consiste en desprender de la canal los siguientes elementos; cabeza, costillares, espinazo, lomos, tocinos, paletas y jamones.

Normalmente, el día posterior del despiece se recortan los jamones moldeándolos con forma alimonada y con el tradicional corte en “V”. Antes de proceder a la fase de salado, las piezas deberán ser masajeadas para eliminar restos de sangre que hayan podido permanecer.

Salado y post-salado de los jamones
El proceso de salado comienza con un refriego de los jamones y paletas con sal marina., que previamente habrán sido clasificados por peso, ya que el tiempo de salazón estará directamente relacionado con esta variable, atendiendo a la relación; un día por cada kilo de jamón fresco. Este proceso tiene lugar en una cámara a temperatura constante de 1º C a 3º C.

Cuando finaliza el periodo de salado, son lavados para eliminar los restos de sal que está adherida a la superficie del jamón. Después son alojados en cámaras de post-salado a temperatura comprendida entre 5º C y 8º C y con alta humedad relativa. En este punto comienzan las reacciones y procesos químicos que tienen lugar durante la curación del jamón ibérico.

Curación del jamón ibérico
Desde que se sacrifica el cerdo hasta que las piezas salen del proceso de post-salado puede transcurrir entre 60 y 90 días. A partir de aquí comienza el proceso de curación tradicional en secaderos naturales, abriendo y cerrando ventanas según la sabiduría de los maestros jamoneros.
Normalmente se destinan para esta fase las dependencias más altas de los secaderos, y estos se suelen ubicar en espacios naturales, e incluso en las mismas dehesas donde se engordan los cerdos. De esta forma los jamones ibéricos se impregnaran de los aromas que la flora del entorno emana en cada época del año.

Maduración de los jamones y paletas
Finalmente las piezas pasan a las bodegas, éstas en las zonas más bajas de las industrias donde la temperatura y humedad permanecen constantes, y es en esta fase donde los jamones ibéricos alcanzan toda su plenitud organoléptica.
Tras aproximadamente tres años desde que se comenzó el proceso de elaboración, el jamón ibérico está listo para ser consumido. En todo este proceso el jamón ha perdido entre un 30 y un 33 por ciento de peso, concentrándose así su sabor.

 
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CONSEJOS PRACTICOS PARA SELECCIONAR UN JAMON
En este espacio le facilitamos unos consejos prácticos basados en nuestro conocimiento y experiencia en el sector, para seleccionar un buen jamón ibérico.